Tenemos a una ciudadanía secuestrada por la miseria
Este Blog es órgano de información del Foro Renovador del PRD, corriente de Centro Izquierda, Socialista y Democrática, interno al PRD.
Tenemos a una ciudadanía secuestrada por la miseria
El 145° aniversario de la Restauración fue testigo de una “opereta prima” con escenarios múltiples, entre los que se destacaron la asunción del monopolio mal habido del Senado de la República y con éste de todos los otros poderes del Estado, la aparición, después de muchos escarceos de algunos cómplices en los cuerpos armados de uno de los mayores escándalos de corrupción, narcotráfico y crimen organizado, todos de baja jerarquía, son apenas la punta del iceberg que arrincona a la sociedad dominicana, y unos pocos cambios de posiciones en el tren gubernamental -más de lo mismo- y algunas declaraciones y promesas, que no por repetitivos y bien orquestados resultan menos ofensivos a la inteligencia y paciencia del “noble y sufrido” pueblo dominicano.
Lo cierto es que estamos en presencia de un simple reacomodo y confirmación de que tenemos a una ciudadanía secuestrada por la miseria y dádivas bien administradas, que han permitido la continuación en el poder civil y armado de grupos organizados sin limitaciones en el manejo de la riqueza colectiva y el control de la población en su beneficio.
Estamos en presencia de un gobierno “light” que cierra poco a poco los caminos hacia el progreso y la libertad de expresión, mientras “descubre” paladinamente lo que proclamaron las Naciones Unidas hace 67 años: que se requiere la existencia de dos estados independientes para Israel y Palestina, o intentar participar en que Colombia y Venezuela se hagan amiguitos, o que Zelaya y Lobo convivan tranquilos en Honduras.
Pero ya hay signos claros de agotamiento de este modelo de dominación y simulación. El PLD y sus líderes principales pierden credibilidad, el pueblo pierde la paciencia y los recursos que son productos de préstamos están en vías de extinción.
Como no pasa un día sin que se den espectáculos o destapen abusos escandalosos de la fuerza y el tráfico de influencias en perjuicio de la población. Los empresarios, los gobiernos relacionados y los ciudadanos particulares son testigos o víctimas de un sistema cada vez más corrupto y agresivo que no parece tener fin. Parecería que hay la decisión de repartirse todo el botín del territorio y del trabajo del pueblo dominicano, en tanto se entretiene la morbo de la población ignorante con escándalos sexuales filtrados; se recomienda la cancelación de personajes secundarios del drama dominicano, callando a los “pejes gordos” y se cambian puestos de mando entre miembros del mismo clan que significan más de lo mismo. Pero ya el pueblo dominicano y el PRD han aprendido la lección y se está construyendo en su seno la unidad y las pautas de renovación institucional que requiere la hora, para retornar a una democracia con honestidad y participación, que generen la confianza y la riqueza colectiva, desterrando para siempre el despotismo y los abusos que hoy angustian al hombre común, al agricultor y al empresario dominicano.