Este Blog es órgano de información del Foro Renovador del PRD, corriente de Centro Izquierda, Socialista y Democrática, interno al PRD.
| EN PLURAL: ¡Así se hace! Necesitaba una señal para fortalecer mis posiciones y mis luchas. La recibí como maná oportuno llegando desde Europa, concretamente de Francia. | |
| El presidente FranÁois Hollande encara la crisis brutal, también aleccionadora, que desmitifica las supuestas bondades del neoliberalismo, del que incluso empezó a renegar su propio padre, Francis Fukuyama, en su último libro “La construcción del Estado: hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI” publicado, no sé si con arrepentimiento o por salirse del cósmico atolladero. Desde su rotunda profesión socialista, el presidente francés entiende la realidad actual, sin renunciar a cambiarla, y anuncia la inevitable reforma fiscal pensada desde su mirador ideológico. Así, afectará más a los que más tienen y procurará que sus efectos no golpeen a los que tienen menos. Con una simple comparación, cruzando una frontera, se aprecia la gran diferencia entre la izquierda y la derecha, polos de la diada que frente a las hipócritas invocaciones a un centro indefinible, reivindica Norberto Bobbio, cuando afirma poéticamente que “el mediodía solo existe como referente al amanecer y al anochecer”, haciendo una metáfora de los conceptos centro, izquierda y derecha. En España, lo proyecta la televisión, los twitter, los periódicos, Rajoy actúa frente a los adversas circunstancias como su posición de derecha le dicta: afecta con recortes presupuestarios terribles a los ciudadanos/as de a pie, vulnera los pactos que fueron conquistas sociales de los trabajadores/as, la clase media se encoje ante las alzas de los artículos de consumo, aumentan los parados, se cierran negocios y empresas. El sistema de Seguridad Social español pierde el aliento universal que lo convirtió en exponente legítimo de la visión social democrática; y ante el derrumbe de los derechos adquiridos, las protestas bullen en las calles, convertidas en indignadas muchedumbres. Al otro lado del Pirineo, otro estilo, distintos blancos para las flechas fiscales, una reiteración de principios, un presidente que invoca la historia para seguir haciendo historia, manteniendo con vida la libertad, la igualdad y la fraternidad que iluminan las utopías del Occidente desde la Revolución Francesa. El sacrificio nacional que presenta el programa de gasto francés se aplicará distribuyendo con el criterio de igualdad que es sólido fundamento para los socialistas y los socialdemócratas, reitera el principio de que solo con la justicia social la igualdad cobra carne y sangre, y deja de ser una retórica declaratoria para encarnarse en ejercicio garantizado. Treinta mil millones de euros del Ajuste se distribuyen de manera limpia: diez mil millones lo aportarán en impuestos las familias cuyo ingresos sobrepasan límites aceptables; 10 mil millones recaerán fiscalmente sobre las grandes empresas, protegiendo y salvaguardando las PYMES; los otros 10 mil millones se obtendrán directamente del gobierno francés exceptuando de recortes y ahorros dos sectores: la Seguridad Social y la Educación. El cristianismo y el socialismo auténtico tienen dos cosas en común, la esperanza y la fe. Como lectora de la Biblia, y socialista democrática, encuentro en la dignidad con que Hollande explica sus reformas el eco de Pablo en Corintios 2: “Ö.atribulados, mas no angustiados, en apuros, mas no desesperados, derribados pero no destruidos”. La crisis mundial se enfrenta en Francia con la necesaria dosis de ponderado pragmatismo. Pero sobrevive la doctrina. Se protege a los desfavorecidos, los predilectos de Jesús, se demanda mayor cuota, como impuesto por la supervivencia, a los poderosos. Y se espera, porque se cree en la gente, como nuestro Peña Gómez, y se mantienen ideales. Otro FranÁois, también socialista y presidente de Francia, el gran Mitterrand, reflexionó como seguramente hizo Hollande en días pasados: “¿Qué hacer? ¿Soportar el curso de las cosas, o dominarlo? He elegido. Creo en el poder del espíritu”. Hollande es de la misma estirpe, y ha elegido. Su programa de Ajuste Fiscal refleja fortaleza ideológica, apego a una izquierda que puede, con posiciones como estas, recuperar su vigencia y reconstruir las ruinas que nos deja el neoliberalismo. Porque en nuestro país el FMI exige una reforma fiscal como dolorosa enmienda a los años irresponsables del derroche, que conllevaron endeudamientos innecesarios y horribles, traigo En Plural este ejemplo de Francia, para exorcizar otros modelos carentes de justicia, deshumanizados, duros y crudamente fiscalistas. No soy economista, pero sí política. Como política seguiré tratando, con renovada fe en que sí se puede, estos temas de reforma fiscal, en alerta cristiana y socialista democrática a los que deciden. | |