No es posible que un partido fundado en el exilio para luchar por la libertad y la democracia, que logró conquistar el poder en las primeras elecciones libres celebradas en el país luego de haber sido decapitada la tiranía trujillista, que construyó una de las constituciones más avanzadas de la nación e instalar un gobierno esencialmente democrático y de grandes avances sociales, se encuentre dominando por el individualismo, y donde la soberbia prime sobre la inteligencia.
No es posible que el partido que reconstruyó la democracia política - con Don Antonio y Peña Gómez a la cabeza - en medio de la guerra fría entre los dos imperios que se disputaban el mundo, no pueda manejar con prudencia sus conflictos. Gobierno modelo de democracia, pues desde el primer día de ejercicio, desmanteló los mecanismos represivos de la Policía y del Ejército Nacional y prohibió la persecución política por cuestiones ideológicas. Sí fue este gobierno perredeísta el que se atrevió a autorizar el regreso de los exiliados políticos, a otorgar la libertad incondicional a los presos políticos y permitir la libertad de expresión que con sus altas y bajas, ha permanecido hasta hoy día. Por eso, no concebimos que sea en este mismo partido donde prime la soberbia sobre la inteligencia.
¿Es que nuestros dirigentes que ocupan las máximas posiciones dentro del PRD se han ofuscado tanto por la soberbia que han confundido que el adversario político principal es el partido de gobierno y no sus compañeros de partido, que no comprendan que necesitan entenderse para fortalecer este instrumento que tanto ha servido al país, conquistar el poder y hacer los cambios que tanto requiere la nación?
¿Es que los máximos dirigentes del PRD prefieren convertir la organización en un partido de bolsillo para negociar pequeñas canonjías, en lugar de trabajar por la unidad, modernización y fortaleza del partido para luchar por la victoria del 2016?
¿Cómo es posible que se conmine con actos de alguacil a comparecer a un tribunal disciplinario a Hipólito Mejía, presidente del país por el PRD en el cuatrienio 2000 - 2004, y no se procure analizar o discutir directamente con él cualquier diferencia o mal entendido?
Es bueno recordar que Mejía fue el candidato del PRD en las pasadas elecciones y que a pesar de que el gobierno del PLD invirtiera una cuantiosa cantidad de dinero para torcer la voluntad popular, obtuvo un 47% de la preferencia electoral.
Esta crisis política en el PRD, propiciada por los máximos dirigentes del partido, se parece al cuento del bizco de Juan Bosch, que veía dos toros y dos ventanas. Y cuando trató de huir del toro, saltó por la ventana que no era y lo engarzó el toro que era.
No! Señores dirigentes del PRD, la lucha política no es dentro del partido. La lucha política es contra el partido de gobierno para alcanzar el poder en el 2016, siempre y cuando verdaderamente sean ustedes perredeístas. No hagan como el bizco del cuento de Bosch, que vieron al adversario que no era.
Recomiendo nuevamente tomarse estos días de asueto para meditar sobre la necesidad de unificar el partido no por la fuerza legal, sino por la fuerza de la razón y la concordia para que la inteligencia y la razón primen sobre la soberbia y el orgullo.
Recuerden bien, como sostuvo recientemente Leonte Brea en un artículo, “que el tiempo en política debe administrarse correctamente”.
No actuar correctamente en el presente, como lo está demandando a voces la familia perredeísta, tendrá un alto costo al partido, instrumento político de las masas populares. En fin, hagamos todos los esfuerzos necesarios para que el nuevo año traiga la unidad que tanto anhela los perredeístas y la mayoría del pueblo dominicano.