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Este Blog es órgano de información del Foro Renovador del PRD, corriente de Centro Izquierda, Socialista y Democrática, interno al PRD.

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LA MISIÓN POLÍTICA DE HIPÓLITO MEJÍA Y EL PRD

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CARLOS BÁEZ EVERTSZ

LA MISIÓN POLÍTICA DE HIPÓLITO MEJÍA Y EL PRD

Al igual que Hipólito Mejía las raíces, lejanas ya, de nuestro inicio político fue el socialcristianismo de los inicios de los años 60 del siglo pasado. A muchos de nosotros, no todos como se ha podido ver, nos movía la rebeldía cristiana de contribuir a hacer un mundo mejor en la tierra, que la hiciera  más justa y libre, y nos permitiera alcanzar en mejores condiciones materiales para todos, la gloria eterna.
Los socialcristianos estábamos imbuidos de un espíritu solo comparable políticamente al de los marxistas. Teníamos fe en nuestras ideas, luchábamos creyendo en lo que hacíamos, buscábamos crear una nueva sociedad, y al menos eso creíamos entonces, nos movía un impulso vital bergsoniano de índole colectivo más que individualista y egoísta.
En el transcurso del accionar político muchos de esos jóvenes de entonces evolucionamos y sin cambiar de fe religiosa o abandonándola, fuimos radicalizándonos, mientras otros, sin duda, se volvieron más conservadores y acomodaticios o simplemente fueron más pragmáticos y prudentes.
Quiero creer que muchos de uno u otro bando pero del mismo origen, seguimos manteniendo un apego firme a valores superiores, nuestra convicción en la búsqueda del bien común o bienestar colectivo, de una concepción ética de la política y de un apego a la libertad individual y a las libertades públicas, como reflejo de la dignidad de la persona humana.
Esa visión ética y teleológica de la política también se encuentra en la lectura humanista de Marx, que quisieron destruir sin lograrlo, los estructuralistas tipo Althusser, que confesaría después, antes de suicidarse, que él en realidad no había leído tanto ni tan bien a Marx. Lo cual es algo que debemos agradecerle al autor de “Leer El Capital”. Al que, debo confesar, nunca rendí gran aprecio intelectual, aunque si a Nicos Poulantzas, que para mí, era otra cosa, muy superior sin duda.
Hipólito Mejía políticamente fue a parar al PRD donde su energía, dotes de liderazgo, inteligencia práctica, espíritu de camaradería,  trato sencillo y popular con todo el mundo, granjearon pronto un papel entre los líderes del partido blanco. Y ganó el aprecio del gran líder mesiánico del perredeísmo de ayer, de hoy y de siempre, el Dr. Peña Gómez, el mayor líder de masas de la República Dominicana en toda la historia hasta el momento actual.
Una de las grandes cualidades de Peña Gómez era darse cuenta en cada coyuntura de cual era lo mejor para su partido y para la sociedad dominicana. Por ello, el supo liderar siempre el PRD gracias al principio de extrema sabiduría política de que, no siempre el interés del PRD y de los dominicanos pasaba porque él fuera el candidato presidencial.
Cuando entendió que debía presentarse no fue presidente porque le robaron con los fraudes lo que los ciudadanos le habían otorgado. El PRD ha sido reiteradamente un partido al que le han escamoteado lo que la soberanía nacional popular le había concedido. Por eso y muchas cosas más, tratar de comparar el PRD con otros partidos  que han llegado al poder, subrayando sus errores y deficiencias –casi siempre producto de su democratismo, populismo y “plebeyismo”-, desde una perspectiva de izquierda, es un grave error político.
Ese juicio político sobre el PRD es un profundo disparate histórico (por los hechos sociales) y lógico (por el tipo de razonamiento sofista o  de paralogismo). Producto  derivado de ese revanchismo de elites de clase media, profundamente anti popular, que hace que estas categorías sociales  sostengan, tantas veces, las tentaciones autoritarias, cesaristas y hasta fascistas y neofascistas de partidos inconsistentes e incoherentes, amén de oportunistas.
Por eso he denunciado la tontería política de quienes se desgañitaban diciendo que el PLD y el PRD la misma mierda es, sin darse cuenta que la principal tarea para un estratega político de izquierda es pensar en los intereses del pueblo, no en la mezquindad de su grupúsculo,  ni el de su líder máximo, y ni siquiera de la clase a la que dicen  servir.
Porque las clases existen en una sociedad determinada, y en una nación dada, y esto hay que decirlo ahora que hay quienes son capaces de decir, sin ruborizarse, que les importa un bledo la nación. Nación, familia y amigos, son de las pocas cosas que nos quedan cuando ya casi no hay raíces que nos sostengan.
Clase social, ¿el proletariado urbano?, por cierto, que éste, sin conciencia de clase, ha repartido sus votos entre esas dos supuestas porquerías y le ha dado la espalda a sus “partidos de clase”. Motivo  este para dedicarse a estudiar más sociología concreta de la sociedad dominicana y menos textos de Lenin, Stalin, Mao, etc, etc.
Así pues, el PRD es ciertamente un partido pleno de defectos, de debilidades, de disfunciones orgánicas, y entre ellas, la de tener el mayor número de dirigentes que se conocen en la historia universal de los partidos políticos. Y sin embargo, aún tiene incluso base, social, militantes o adherentes fieles.
El fallo ingenuo que se ha cometido al ir a las elecciones en estas condiciones de fraude previo a la votación que fue denunciado tanto por mí como por la socióloga residente en EE.UU. la Dra. Argelia Tejada, entre otros, lo abocaba a un “matadero electoral”, ya que el gobierno del PLD y Leonel Fernández habían expuesto explícita o implícitamente, todo lo que iba a pasar:
1º) Que iban a ganar las elecciones empleando más de 41.000 millones  del presupuesto nacional para dádivas, canonjías, dar funditas y cajas de alimentos y dinero en efectivo, para parte del pueblo  más mísero y pobre, convertido así en “chusma” utilizada despectivamente por  ellos para sus fines políticos-empresariales.  En realidad han gastado más de 61.000 millones desde enero  de este año, lo que tendrá un efecto muy perverso para Danilo Medina, pero ese era el costo político de quedarse con la poltrona presidencial y con la mano sobre la caja fuerte del Estado.
2º) Que desde el primer boletín de la JCE serían los ganadores. Y así fue. No era premonición mágica ni calculo científico, era organización minuciosa de sus agentes políticos en la JCE e incluso de aquellos sobornados previamente de la oposición, que tendrían que jugar el papel de no impedir cualquier posible truco contable o no mostrar beligerancia alguna en la defensa de las leyes y procedimientos electorales, sea en el centro de cómputo como en otros departamentos. Como presuntamente así ha sucedido.
3º) En el uso arbitrario y discrecional y sin control alguno de los recursos de todo tipo del Estado para la campaña electoral, incluida la labor diplomática previa  en el exterior para que se aceptara prontamente por países claves, el resultado dado por la JCE y evitar así, cualquier reacción del PRD. ¿Qué papel habrá jugado en esto la OEA? No lo sabremos nunca pero lo que sí sabemos es que el desempeño de Tabaré Vázquez será siempre un baldón para este “demócrata, en su país”, que ha dejado, al menos, a la mitad de los dominicanos con menos fe en las llamadas “elecciones libres”,  y con dudas sobre su imparcialidad en la misión encomendada. ¡Pobre Uruguay si vuelve este espíritu pusilánime al poder después de Múgica!
El discurso pronunciado por Hipólito Mejía más de 48 horas después del último boletín de la JCE dando ganador a Danilo Medina ha sido casi unánimemente alabado por su moderación y sentido del Estado, a la par de por dejar claro que estas elecciones de ninguna manera han sido limpias. Pese a ello se cometieron errores graves de comunicación  que impidieron que el mismo tuviera la audiencia esperada.
Algunos fuimos corriendo a las 7.55 pm a ponernos frente a la pantalla del televisor para ver sorprendidos que ya estaba concluyendo el mismo. Otros ni siquiera tuvieron ese consuelo, ya que por esos azares de este país la energía eléctrica se suspendió en muchos lugares. No es paranoia el temor a una dictadura, son signos remarcables del acontecer cotidiano.
Hipólito es hoy sin ninguna duda el mayor activo político del PRD a excepción de su vasta masa de adherentes y simpatizantes. Pese a sus salidas de tono, a sus errores de comunicación política,  yo que  he sido crítico con su quehacer político  cuando estaba en el poder, y cuando ha sido menester, lo cual puede encontrarse publicado, debo admitir que se espera de él que cierre su ciclo político con gloria, si logra poner su energía en dejar en estos cuatro años de oposición, una maquinaria política y electoral disciplinada, un PRD, que deje a un lado sus viejos achaques y manías, y se convierta en un gran partido democrático de izquierda o centro-izquierda.
¿Qué hacer para regenerar, renovar y modernizar el PRD? Lo primero, desde mi punto de vista, la tarea principal, es limpiar la casa, barrer la basura y los residuos contaminados, y dejar todo limpio, blanco y transparente. No soy del PRD, no conozco quienes han actuado de manera torticera, quienes han flaqueado o simplemente han trabajado soterradamente a favor del adversario político, pero los de dentro si lo saben.
No deben tolerar estos comportamientos que son contrarios no solo a la lealtad de partido sino que demuestran una quiebra ética que imposibilita a estos individuos para formar parte de una comunidad política que deberá encaminarse a adecentar la vida pública dominicana, para lo cual debe comenzar la tarea  mostrando que lo hace en su interior, en su propia casa.
Es mejor desprenderse ahora de estos sujetos y captar personal político sano y con impulso idealista, que tener potenciales traidores dentro, o gente sin alma que pierden los estribos y hasta su alma por la droga del dinero fácil o del negocio basado en el tráfico de influencia política. Si otros partidos los captan y los admiten, mejor para el PRD, ganancia neta.
En segundo lugar, el PRD debe  darse una estructura más moderna y ágil de toma de decisiones. Un Comité Central pequeño y funcional, un comité ejecutivo reducido, unas secretarias que respondan a los retos y tareas básicas de los partidos modernos y que tengan para su funcionamiento un personal de apoyo también con pocas personas, y toda la gran masa de personal ahora dirigentes, convertidos en militantes o adherentes trabajando en los barrios, en los frentes de masas, en las asociaciones, en los sindicatos, en comisiones ad hoc, que una vez cumplida su misión se disuelvan, etc. etc.
En uno de mis trabajos sobre el PRD decía que proporcionalmente este partido tenía más dirigentes en su comité central etc. que el Partido Comunista de China.
Esa imagen la retengo ahora. Lo pequeño no solo es hermoso sino también más eficaz y menos caro. Centenares de miembros de un comité central se convierten en una nulidad orgánica. Y crean una cultura de “ser dirigentes” que es nefasta para la gobernanza de un Estado moderno y más en los tiempos que nos esperan.
Todos, desde los más humildes a los más sabios y sofisticados, pueden ser útiles para la tarea de un gran partido democrático de masas, pero no todos pueden ni deben ser dirigentes. La cultura que debe prevalecer es la de la participación activa, no la de ofrecer tarjetitas con decenas de nombres de vicepresidentes, de decenas de vicesecretarios generales, decenas de secretarios o subsecretarios de esto o lo otro. El cargo no hace al hombre o la mujer, es la calidad humana, política  e intelectual de las personas las que hacen  que el cargo sea o no importante. Un insignificante por más pompa de cargo que tenga será siempre un insignificante.
En tercer lugar, hay que lanzarse a crear comités de base por todo el territorio nacional, en todos los barrios, en las escuelas, universidades, talleres, fabricas, y que formen parte de ellos todos los que acepten los principios, metas, y objetivos del PRD, y en estos comités la organización tiene que ser simplísima: un encargado del comité, y dos personas  con  tareas específicas de acuerdo a las necesidades de cada comité. Un mínimo de cargos o  de funciones que no les da ningún privilegio de ningún tipo salvo el de luchar por un mejor país para todos.
Hay que convertir ese 47% de votos en adherentes  efectivos, en defensores permanentes de la democracia, aunque tengan una  adherencia flexible, sin obligación de reunirse cada semana o cada quince días, pero que se sepa quiénes son, que  formen parte de la base de datos del partido, y que reciban las informaciones del PRD con continuidad, y que se les consulte siempre  -aunque sea por una muestra-, para saber que piensan u opinan sobre los grandes temas de la agenda pública. Eso proporciona un importante “feed-back” o retroalimentación a la organización sobre la cultura y actitudes políticas del personal simpatizante o adherente al partido.
En cuarto lugar, hacer del PRD lo que Peña Gómez soñó siempre y no ha podido aún lograrse del todo, formar el gran partido socialista democrático  o socialdemócrata de la RD. Para ello no basta citar en un programa electoral que se siguen esas ideas, hay que formar a la dirigencia, a la militancia, a los adherentes, a los simpatizantes con las ideas fundamentales de esta, digamos, doctrina política social.
Sin dogmatismos, con un espíritu de apertura, con el más amplio espíritu democrático e incluso liberal, si se quiere, pero que en el PRD todos tengan y hagan suyas ciertas concepciones claves sobre el Estado y su papel en la sociedad y en la economía, sobre las políticas públicas y sociales, sobre la seguridad social, sobre la importancia que se da a la educación para lograr una sociedad más igualitaria, sobre la igualdad de género y el papel de la mujer, sobre la libertad de opción  sexual y el laicismo estatal, etc.
Urge pues que todo el PRD se convierta en una inmensa escuela de formación política para elevar el nivel cívico del país y en ello se incluya la formación para ser delegados de mesas electorales, y en otra serie de aspectos prácticos de la vida política, social y económica. No se trata de formar “licenciados”, se trata de formar ciudadanos conscientes de sus deberes y de sus derechos.
Si se sabe bien adonde se quiere ir  y que se va a hacer desde el poder del Estado, nadie detendrá el paso hacia ese objetivo del principal y más fuerte partido de la República Dominicana. Su paso de gigante fortalecido por una doctrina coherente no lo detendrá ningún obstáculo que ose oponérsele.
En quinto lugar, todos tienen derecho a hacer política pero nadie que no tenga una preparación para un cargo y su buen desempeño debe ser escogido o preseleccionado para optar al mismo. Eso incluye las primarias abiertas. No es bueno para el PRD que un democratismo amplio y a veces ingenuo abra la vía a “buscavidas”, y gente oportunista y sin escrúpulos.
Yo he podido conocer que en el caso de las primarias para elegir a diputados de “ultramar”, se ha elegido a personas de las que no siempre se tienen referencias políticas de su accionar y que de pronto aparecen como paracaidistas en el momento de unas primarias y a base de tener una claque pagada  logran alzarse con la nominación, en detrimento de personas que tienen años trabajando honestamente por la organización.
Esos son los errores graves organizacionales del PRD que luego traen los casos de transfuguismo, deslealtades, “submarinos” de otros partidos adversarios, casos de sobornos y corruptelas, que tanto daño hacen a la política y traen mala reputación en los ciudadanos.
Eso se evita con un filtro estricto para ser candidato del PRD. La democracia tiene también sus reglas que no van en detrimento de la libertad sino que ayudan a favorecerla. Nada desacredita más a la política y a la democracia que la proliferación de lo que he llamado la lumpen política y los políticos lumpen.
Un sexto objetivo es ir logrando gradualmente una renovación de la alta dirigencia del PRD incorporando a políticos que no han estado en la primera línea de fuego en la organización. Esas caras nuevas pueden traer un aire renovador al PRD. Y conste que como he conocido muy bien la tarea llevada a cabo por Zapatero dentro del PSOE, arrinconando a los “viejos” dirigentes y dando paso a una pléyade de jóvenes  que no siempre demostraron talento político ni gran capacidad, dejando el partido en su peor momento de la historia democrática reciente de España.
Ese NO es el camino. He llamado a esta idea pueril de solo los jóvenes y nada más que los jóvenes, una política de adanes, que creen que solo ellos lo saben todo y que todo parte a partir de ellos.
La idea es otra, combinar experiencia, madurez, con innovación, caras nuevas junto a caras veteranas, mujeres y hombres mayores, al lado de hombres  y mujeres maduros y de jóvenes, enviando a la sociedad la imagen de continuidad y cambio, renovación y permanencia de la tradición. Hipólito Mejía y Luis Abinader fue una buena fórmula que expresaba esa idea. A lo mejor en 2016 la idea puede ser otra. Frente al continuismo cesarista,  un PRD rejuvenecido por dentro y por fuera.
Naturalmente, hay más objetivos  para el PRD en la etapa actual pero vamos a dejarlo en estos seis. Si Hipólito Mejía logra poner en marcha adecuadamente los mismos, el PRD será imbatible en el 2016.

   
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