Este Blog es órgano de información del Foro Renovador del PRD, corriente de Centro Izquierda, Socialista y Democrática, interno al PRD.
La “Convergencia por un Mejor País” –un intento para conformar un frente de centroizquierda con vocación de poder- constituye un paso político imprescindible para la sociedad dominicana.
El actual proyecto es la segunda edición de otro malogrado en 2012, cuando el grupo Ciudadanos por la Democracia intentó articular un frente electoral antireeleccionista. Entonces, en medio del fragor electoral, la idea apenas transpuso las buenas intenciones, asediada por los particularismos y los puritanismos políticos. El costo que la sociedad ha tenido que asumir desde mayo de 2012 ha sido tan alto, que convenció a muchos de que la única vía para superar el trauma político que vivimos, pasa inevitablemente por la derrota del proyecto continuista del PLD.
Creo que es así, pues el PLD no es simplemente un partido con apetencias de poder. Todos los partidos lo son. El PLD es el centro de un proyecto derechista, conservador, autoritario y corrupto. Fue el proyecto que amasó Leonel Fernández en sus últimos ocho años, coordinando tanto a las fuerzas visibles de la derecha tradicional –el PLD, la fracción minoritaria del PRD capitaneada por el impresentable Vargas Maldonado, el balaguerismo en desbandada y otros grupúsculos al estilo de la FNP- como a los poderes fácticos escondidos en la jerarquía católica, los gremios empresariales y los mandos militares.
Hoy, tras diez años ininterrumpidos de peledeísmo en el poder, el país es más desigual, más inseguro, con tantos pobres como antes, más contaminado, con los mismos apagones y las mismas estructuras opresivas de poder.
Es el proyecto que está en el poder desde 2004 y a la sombra del cual nuestro país ha marchado a contrapelo de las tendencias progresistas y democráticas del continente. El proyecto que prohijó la constitución de 2010. El proyecto que ha entronizado -en medio de la corrupción más descarnada- la insensibilidad neoliberal, la xenofobia y la homofobia. El proyecto que ha despojado de su nacionalidad a miles de dominicanos mediante la ilegal sentencia 168-13 del TC, que ha incrementado las condenas de niños y adolescentes, que amenaza con recortar aun más los derechos de los trabajadores. El proyecto derechista e insensible que ha convertido las ejecuciones extrajudiciales contra delincuentes pobres en práctica cotidiana, al mismo tiempo que arroja un manto de impunidad contra los delincuentes mayores que desde el sector público o privado hacen de este país una fabrica imparable de pobres y de pobrezas.
Hoy, tras diez años ininterrumpidos de peledeísmo en el poder, el país es más desigual, más inseguro, con tantos pobres como antes, más contaminado, con los mismos apagones y las mismas estructuras opresivas de poder. Y en el plano internacional somos considerados unos parias desfasados, no porque exista una conspiración internacional –la bagatela ideológica que cada día nos repiten los políticos chovinistas- sino porque estamos regalando al mundo un espectáculo vergonzoso de insensibilidad y atraso político.
Y tras un balance así no me queda más remedio que desear mucha suerte a la “Convergencia por un Mejor País”, porque nuestra sociedad merece ese mejor país. No creo que hoy, en las condiciones nacionales, exista nada mejor posible. Al menos que consideremos que el onanismo puritano y sectario es opción de algo, más allá de la más íntima satisfacción.