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Este Blog es órgano de información del Foro Renovador del PRD, corriente de Centro Izquierda, Socialista y Democrática, interno al PRD.

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ETICA Y EDUCACION: UN MATRIMONIO PARA SIEMPRE

El accionar de la educación es ya una actividad cargada de valor, que lleva consigo implícitamente unos valores. Valores que deben ser apreciados y compartidos por todos/as para posibilitar la convivencia en una sociedad democrática.

El hábito de educar en valores es algo que se ha hecho, se sigue haciendo y no podrá dejar de hacerse. Visto así, la educación es un proceso inacabado, donde independientemente de los  momentos donde vivimos, con una gran  crisis de valores, una falta de consenso sobre que dar y como darlo, parece que la tarea de educar es una actividad titánica,  pero vale la pena embarcarse en ella.

A pesar de lo dicho anteriormente, tenemos una herramienta que nos ayudaría a moldear la sociedad en que vivimos, se llama ETICA, que si bien en cierto, no nos sirve mucho para darle respuestas a todas las preguntas,  pero que seguramente nos facilita plantearlas. Fernando Savater1 nos da una idea diciéndonos: “Hacernos intelectualmente dignos de nuestras perplejidades es la única vía para empezar a superarnos”.

Es preciso entonces, reflexionar sobre la vigencia moral de la  práctica educativa donde necesariamente interviene nuestros juicios y valoraciones.  Muchos autores se niegan a expresar esta posibilidad de justificar la práctica educativa ligada con la Ética, la ven como una algarabía o expresión de alabanza y vituperios, donde existe un despliegue emocional que  pretendemos etiquetar la conductas de los demás. 

Algunos han ido más lejos y han elaborado un soporte teórico, donde el positivismo del siglo XIX y el neopositivismo del  XX, expresan de manera tajante la diferencia entre el conocimiento científico-técnico (a su juicio el único reconocimiento racional y objetivo) y las prácticas de moral, el derecho, la política, etc.  (a su juicio lo subjetivo, lo opinable y lo místico). Siendo esto un equivocado punto de vista pues las percepciones científicas se refieren a lo que ya esta, lo que existe, mientras la ética y la moral se basan en proposiciones de lo que debería ser o existir.

Para entender mejor sobre el punto de vista anterior debemos recordar la doble distinción de Aristóteles con respecto a los saberes humanos. La primera se refiere a los saberes teóricos y el otro los saberes prácticos. Los primeros se preocupan por averiguar cómo son las cosas, es decir, lo que no puede ser de otra manera, sin expresar un interés en la acción, mientras que los prácticos se interesan en averiguar cómo hacerlo y como orientar la ética en la educación, y como orientarnos o más bien enseñarnos a obrar de manera correcta. 

Por consiguiente, la práctica docente de sebe justificar y aplicar unos valores propios de una ética básica: la libertad, la igualdad, la solidaridad, el respeto y una actitud de dialogo, donde entraría un nuevo elemento para sazonar aun mas a la Moral y la Ética, llamada: Justicia Social.  Este nuevo componente se entiende como la suma de los valores más básicos, en que la sociedad será mas o menos justa sin que se desatiendan ninguno de los valores señalados anteriormente, mas bien, reforzarlos en la práctica cotidiana.

 Como profesional de la enseñanza o de otra ciencia,  se puede pertenecer a distintos grupos sociales con una ética global, pero eso no le autoriza al profesional a tratar a los beneficiarios de la misma (alumnos) como miembros del  mismo grupo ideológico. Es precisamente compartir en lo mínimo (micro) lo que nos permite participar en lo máximo (macro).

 Uno de los problemas que presenta la educación  es  que solo se  limita a formar el intelecto y deja de lado las otras capacidades o herramientas humanas que permiten al hombre desarrollarse y vivir plenamente,  por lo que nos urge entonces una educación ética que integre los conocimiento y habilidades como cimientos psicológicos. Hoy en día  en una sociedad pluralista  donde los ciudadanos han asumidos decisiones (para bien o para mal) de manera individual, los problemas sociales importantes no tiene una respuesta de manera conclusa que sea científica ni técnica, sino, que  requieren de un reordenamiento en materia de ética.

 El papel del maestro o docente frente al alumno es ineludiblemente moral, formando personas inteligentes y educadas en una sociedad. Pero, nos asalta varias preguntas: ¿Cómo lo vamos a hacer cuando los modelos que transmiten por televisión rompe lo aprendido en la escuela? ¿Existe una relación lo bueno malo o lo malo bueno?

 Adela Cortina2 nos ayuda a respondernos: En una civilización como la nuestra, en que la lucha por la vida sólo permite sobrevivir a los técnica y socialmente diestros, es una pregunta anterior a toda otra en el terreno de la educación moral la de si creemos en serio que merece la pena, a pesar de todo, enseñar a apreciar aquellos valores por los que pareció luchar la Modernidad: la libertad –entendida como autonomía-, la igualdad, la solidaridad o la imparcialidad”.

  Si nos dejamos llevar por el escepticismo y el dogmatismo, entraríamos en una burbuja que lejos de protegernos, nos distanciaría más de la realidad.

 ¿Qué debemos hacer para no dejarnos llevar por el escepticismo que nos rodea?

 La respuesta seria: abogar por métodos que persigan una relación autónoma –racional de principios y normas, tal y como lo expresa  Martin Martínez M3: “la  construcción personal autónoma y en el diálogo más que un simple ejercicio de habilidades para el desarrollo del juicio moral y de la capacidad de diálogo.

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Fernando Savater1: El valor de Educar, Barcelona, Ariel, 1977, p.14

Adela Cortina2: “Moral dialógica y educación democrática”, en P. Ortega y J. Sáez; Educación y democracia, Murcia, Cajamarca, 1993, p. 17

Martin Martínez M3 El Contrato Moral del Profesorado. Condiciones para una nueva escuela. Desclée De Brouwer, Bilbao, 1998, p. 64.


EL DOCENTE Y LA ETICA

El docente debe ser visto como un agente moral frente al alumno, donde la práctica cotidiana en ética, es la única carta de presentación que tiene, quizás esta sea la única forma de compartir con los alumnos los valores básicos donde lo que al fin cuenta es,  el entorno que crea el docente y no puede lograrse si no se asume como un firme convicción y compromiso. Para lograr este clima se deben establecer pautas y orientaciones basadas en el estilo de confianza y compromiso bilateral. De nada sirve hablar de ética sino practicamos con el ejemplo, por lo que se debe seguir insistiendo en establecer un código deontológico que dote de sentido pedagógico al contrato moral validado desde el inicio de la profesión docente., por lo tanto lo que decimos debe ir unido a lo que hacemos, pues el alumno copia mas lo que: “ve hacer al docente, que lo que se les quiere enseñar”. Ahí reside el ejemplo que se le puedas dar al alumno.

 

por: Max Montilla

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