Que vengan a votar por Hipólito Mejía los/as dominicanos/as que mal viven en los barrios, en la “parte atrás” de callejones torcidos, esos/as chiriperos/as, no cubiertos por la Seguridad Social, desamparados por el Estado.
Inscritos o no en los Comités de Bases del PRD, o en los cientos de miles de los Comités Afectivos que hemos conformado, esos/as dominicanos/as marginados/as deben venir a votar por Hipólito Mejía, porque en nuestros programas de gobierno se les visibiliza en acciones concretas que les sitúan como lo que son, sujetos portadores de derechos.
El pueblo en general, al que se le ha ido hurtando su patrimonio en una corporativa corrupción desafiante en su impunidad, debe venir a votar por Hipólito, el domingo 20, encandilada la voluntad de castigo y de ejemplo en el voto útil que producirá el cambio verdadero.
Este pueblo que ha sufrido en los últimos ocho años el aumento de las desigualdades que se manifiestan comparando los sueldos de los policías y los/as maestros/as con los altos funcionarios del gobierno, debe votar por Hipólito, que presidirá un gobierno austero, honesto, decente, en el que la sociedad civil ejercerá funciones veedoras que garantizaran la transparencia.
Así, se acabará el derroche de las tarjetas de créditos inacabables, los viajes de paseo en primera clase con largas comitivas y las villas suntuosas que surgen de repente entre montañas, desveladas por Nuria o por Alicia.
Que vengan a votar las mujeres dominicanas, las citadinas y las campesinas, por Hipólito, por el PRD. Que recuerden que deben a nuestro partido todas las conquistas, importantes aunque no suficientes, que hemos obtenido como género en los últimos cincuenta años.
Muchas de esas conquistas, todavía encerradas en leyes, se concretarán y ampliarán en la práctica social y económica del próximo gobierno de Hipólito, en una gran cruzada de paridad, en la que se contemple entre otras acciones que al finalizar los cuatro años de gestión las mujeres estaremos ocupando el 50% de todos los cargos directivos del Estado, ¡cuántas diferencias con el actual gabinete peledeísta en el que apenas tres mujeres ocupan ministerios!
Convoco en este “venga gente, venga pueblo” a los/as empresarios/as nacionales para que voten por Hipólito Mejía.
Es urgente, vital, impostergable, que se detenga el crecimiento malsano de una clase empresarial nacida artificialmente a la sombra palaciega.
Políticos/as del partido oficial compiten deslealmente con los empresarios reales, no en base a capacidad e inversiones honestas, sino a la habilidad manifiesta de ordeñar la vaca del Estado.
Al votar por Hipólito Mejía, los/as empresarios/as rescatarán su espacio invadido por los políticos morados. El candidato del PRD pondrá de nuevo las cosas en su lugar, él que es un empresario de verdad no fabricado por la política, respetará su clase y las reglas de juego.
Vengan a votar por Hipólito, se lo pido como un desagravio al sector al que pertenezco, los intelectuales, los escritores, los/as maestros/as , los periodistas, los artistas, los poetas.
La libertad es una condición ínsita para poder pensar, escribir, crear, soñar. En la dictadura constitucional del PLD, muchos pierden su libre albedrío, cooptado por lisonjas o comprados por dádivas.
Hay que recuperar la libertad que el PRD trajo a nuestro país el 5 de julio de 1961, para que las letras, las artes, a la enseñanza, las comunicaciones, no rindan obligada pleitesía de páginas pagadas con el dinero del pueblo.
Venga gente, venga pueblo. Acudan a votar el domingo 20 en guaguas, en bicicletas, en motonetas, en burros, apiñándose en los carros familiares y vecinos, en una jornada ejemplar de conciencia ciudadana. Y voten por Hipólito Mejía, en la casilla 1, con la decisión de 1978 que Hatuey evoca diariamente, que nos dio el triunfo frente al poder dictatorial, porque gozamos, como ahora, del soberano y democrático poder del pueblo, de la gente.
Nadie debe quedarse en su casa, el domingo 20. Venga gente, venga pueblo a votar, a recuperar la libertad y la dignidad dominicanas.
El dominó, la cervecita y la siesta, para después de echar el voto.
Venga gente, venga pueblo.
Los espero en las urnas, espero sus votos blancos, compañeros, compañeras.